Constitución de los Estados Unidos de América


La Constitución de los Estados Unidos es la ley suprema de los Estados Unidos de América. Fue adoptada en su forma original el 17 de septiembre de 1787 por la Convención Constitucional de Filadelfia, Pensilvania y luego ratificada por el pueblo en convenciones en cada estado en el nombre de «el Pueblo» (We the People) La Constitución tiene un lugar central en el derecho y la cultura política estadounidense. La Constitución de los EE. UU. se considera como la constitución nacional más antigua que se encuentra en vigencia actualmente en el mundo. Una copia original del documento se puede encontrar la Administración de Archivos Nacionales en Washington D. C.

Resultados


La esclavitud acabó en los Estados unidos en la primavera de 1865 cuando los ejércitos confederados se rindieron. Todos los esclavos de la Confederación fueron liberados mediante la Proclamación de Emancipación, la cual estipuló que los esclavos de todos los estados que se habían escindido de la Unión serían libres desde ese momento. Los esclavos de los estados fronterizos y los de las partes del Sur que estaban en manos de los Estados Unidos fueron liberados en diciembre de ese mismo año gracias a la Decimotercera Enmienda.

La guerra produjo 1.030.000 bajas (esto equivale a un 3% de la población), entre los que se cuentan 620.000 soldados muertos, de los que dos tercios murieron por enfermedades. La guerra produjo más muertos que todas las guerras de los Estados Unidos anteriores juntas. Las causas de la guerra, las razones de sus resultados e incluso el nombre de la guerra siguen siendo objeto de controversia hoy en día. Aproximadamente cuatro millones de esclavos negros fueron liberados entre 1861 y 1865. Bansándose en las cifras del censo de 1860, el 8% de todos los hombres blancos entre 13 y 43 años murieron en la guerra. En el Norte este dato es del 6% de fallecidos mientras que en el Sur las cifras indican la muerte del 18% de varones fallecidos.

Fin de la guerra 1864-1865


A principios de 1864, Lincoln nombró a Grant comandante de todos los ejércitos de la Unión. Grant puso al mayor general Sherman al mando de las tropas occidentales. Grant entendió el concepto de guerra total y opinaba, junto a Lincoln y Sherman, que sólo la derrota completa de las fuerzas confederadas y su economía podrían traer el final de la guerra. No pretendía asesinar civiles sino destruir sus casas, granjas y ferrocarriles. Grant ideó y coordinó una estrategia para atacar a la Confederación desde numerosos frentes: los generales Meade y Benjamin Butler debían moverse contra Lee cerca de Richmond; al general Franz Sigel se le ordenó atacar el valle del río Shenandoah; el general Sherman debía capturar Atlanta y avanzar hacia el Océano Atlántico mientras que, por su parte, los generales George Crook y William W. Averell tenían que cortar las líneas de suministros en Virginia Occidental y el mayor general Nathaniel P. Banks tenía que tomar Mobile, en Alabama.
Las fuerzas de la Unión en el este intentaron maniobrar tras Lee y lucharon en diversas batallas durante esta fase, conocida como la Campaña Terrestre de Grant. Las batallas de desgaste de Grant en Wilderness, Spotsylvania y Cold Harbor supusieron numerosas bajas en las filas de la Unión, pero forzaron a Lee a retroceder tras cada encuentro. Un intento de atacar por los flancos a las fuerzas confederadas desde el sur dirigida por Butler falló. Grant fue tenaz y, pese a sufrir 65.000 bajas en siete semanas, continuó presionando al ejército de Lee hasta Richmond. Consiguió rodear al ejército confederado durante el sitio de Petesburg, donde los dos ejércitos se enfrentaron en una guerra de trincheras durante nueve meses.

El general Philip Sheridan, sustituyendo a Franz Sigel, consiguió vencer en la Campaña del Valle de 1864 tras vencer al mayor general Jubal A. Early en varias batallas, incluyendo la victoria decisiva en la batalla de Cedar Creek. Sheridan procedió entonces a destruir la agricultura del valle del Shenandoah tal y como poco después haría Sherman en Georgia.

Teatro Occidental, 1861-1863


Aunque las tropas confederadas tuvieron numerosos éxitos en el teatro oriental del conflicto, en el Oeste fueron vencidos en numerosas ocasiones. Fueron expulsados de Misuri a principios del conflicto tras su derrota en la batalla de Pea Ridge. La invasión de Leonidas Polk de la ciudad de Columbus, Kentucky, terminó con la política de neutralidad de este estado, el cual se enfrentó al avance confederado.

Nashville, en Tennessee, cayó en manos de la Unión a principios de 1862. La mayor parte del río Misisipi estuvo en posesión de los Estados Unidos tras la caída de Island Number Ten, Nueva Madrid (Misuri) y Memphis. La Marina de la Unión capturó Nueva Orleans sin necesidad de plantar batalla en mayo de 1862, permitiendo a las fuerzas unionistas comenzar a ascender por el curso del Misisipi. Sólo la fortaleza de la ciudad de Vicksburg, en Misisipi, consiguió evitar que la Unión dominase todo el río.

La segunda invasión confederada de Kentucky, dirigida por el general Braxton Bragg finalizó con una inútil victoria frente al mayor general Don Carlos Buell en la batalla de Perryville, aunque Bragg fue forzado a abandonar su intento de capturar Kentucky y se retiró por la falta de apoyo a la Confederación en ese estado. Finalmente Bragg fue derrotado por el mayor general William Rosecrans en la batalla de Stones River, en Tennessee.

La única victoria clara de la Confederación en el Oeste fue en la batalla de Chickamauga. Bragg, ayudado por las tropas del teniente general James Longstreet, venció a Roecrans, pese a la heroica defensa de George Henry Thomas. Rosecrans se retiró a Chattanooga, ciudad que fue sitiada por Bragg.

El mayor estratega y táctico de la Unión en el teatro occidental era el general Ulysses S. Grant, quien obtuvo las victorias en los fuertes Henry y Donelson, por las cuales la Unión tomó el control de los ríos Tennessee y Cumberland. También venció en las batallas de Shiloh y Vicksburg cimentando el control de la Unión del río Misisipi. Grant avanzó para ayudar a Rosecrans y venció a Bragg en la tercera batalla de Chattanooga, llevando a las fuerzas confederadas fuera del estado de Tennesse y abriendo el camino a Atlanta y al corazón de la Confederación.

El Plan Anaconda y el bloqueo, 1861


Winfield Scott, el comandante general del ejército de Estados Unidos, ideó el Plan Anaconda para ganar la guerra con el menor derramamiento de sangre posible.[65] Su idea era que la Unión bloquease los principales puertos para debilitar la economía confederada. Además, la toma del río Misisipi dividiría en dos al Sur. Lincoln aceptó el plan pero no hizo caso de las advertencias de Scott en contra de un ataque inmediato contra Richmond.

En mayo de 1861, Lincoln ordenó el bloqueo de todos los puertos sureños, terminando así con la práctica totalidad del comercio internacional de la Confederación. Los barcos que violaron el bloqueo fueron apresados. El bloqueo acabó con el Rey Algodón, arruinando la economía sureña. Los inversores británicos construyeron pequeños y rápidos barcos que evitaban el bloqueo y comerciaban con armamento y artículos de gran necesidad desde las Bermudas, Cuba y Bahamas a cambio de algodón y tabaco.[66] Cuando los barcos eran capturados intentando esquivar el bloqueo, eran vendidos a marinos unionistas aunque las tripulaciones británicas eran rápidamente puestas en libertad. La escasez de comida y otros bienes a los que llevó el bloqueo, la gran cantidad de alimentos que consumía el ejército de la Unión y la retención de los cultivos por parte del ejército confederado se combinaron para causar hiperinflación y revueltas en el sur.

El 8 de marzo de 1862, la Marina confederada mantuvo un enfrentamiento con la unionista cuando el acorazado CSS Virginia atacó a los barcos de bloqueo en las costas de Virginia. En un principio tuvo la victoria de su parte pero al día siguiente llegó el nuevo barco de guerra de la Unión, el USS Monitor en la batalla de Hampton Roads.[68] La batalla concluyó en un empate, lo que supuso una victoria estratégica para la Unión ya que se mantuvo el bloqueo. La Confederación perdió al CSS Virginia cuando fue hundido para evitar su captura. La Unión, por su parte, comenzó a producir numerosas copias del USS Monitor. Al no tener la tecnología necesaria para construir barcos de guerra apropiados, la Confederación intentó obtenerlos de Gran Bretaña. La victoria de la Unión en la segunda batalla de Fort Fisher en enero de 1865 supuso el cierre del último puerto sureño y prácticamente acabó con el comercio confederado.

El comienzo de la guerra


La victoria presidencial de Lincoln en 1860 desencadenó la declaración secesionista de Carolina del Sur. En febrero de 1861 otros seis estados habían firmado declaraciones similares. El día 7 del mismo mes, lo siete estados adoptaron una constitución temporal formando los Estados Confederados de América y establecieron su capital en Montgomery, Alabama. Inmediatamente después de la fundación de la Confederación se desarrolló una fallida conferencia con la que se pretendía atajar la crisis tras la cual los otros ocho estados esclavistas rechazaron apartarse de la Unión. Las fuerzas confederadas tomaron la mayor parte de los fuertes federales que había en sus territorios. El presidente Buchanan protestó pero no llevó a cabo ninguna respuesta militar aparte de un fallido intento de reforzar Fort Sumter mediante el barco Star of the West, el cual fue incendiado antes de que consiguiese llegar al fuerte. Sin embargo, los gobernadores de Massachusetts, Nueva York y Pensilvania comenzaron a comprar armas y a entrenar sus milicias.

El 4 de marzo de 1861, Abraham Lincoln juró su cargo de Presidente. En su discurso inaugural indicó que la Constitución era la unión más perfecta y que declaró legalmente nula toda secesión. También afirmó que no tenía ninguna intención de invadir los estados sureños ni acabar con la esclavitud donde aún era vigente pero que usaría la fuerza para mantener las posesiones federales. Su discurso acabó con un llamamiento a la restauración de las fronteras de la Unión.

El Sur envió delegados a Washington y ofrecieron pagar por las propiedades federales y firmar un tratado de paz con los Estados Unidos. Lincoln se negó a llevar a cabo cualquier negociación con los confederados ya que firmar cualquier tratado con ellos sería reconocer a la Confederación como un gobierno soberano. Sin embargo, el Secretario de Estado, William Seward, mantuvo diversas reuniones no autorizadas con los agentes confederados, aunque fracasaron.

Fort Sumter, Fort Monroe, Fort Pickens y Fort Taylor eran los únicos fuertes que permanecían en manos federales en territorio confederado y Lincoln estaba decidido a mantenerlos bajo su mando. Bajo órdenes del presidente confederado Davis, las tropas del Sur dirigidas por Pierre Gustave de Beauregard bombarderaron Fort Sumter el 12 de abril, forzando la rendición del fuerte. Muchos norteños acudieron a la llamada de Lincoln a todos los estados para que enviasen tropas para recuperar los fuertes perdidos y mantener la Unión. Como hasta el momento la rebelión parecía pequeña, el presidente estadounidense pidió reclutar a 75.000 hombres durante 90 días. Algunos meses antes de estos sucesos, algunos gobernadores ya habían reclutado sus propias milicias estatales, las cuales comenzaron a moverse al día siguiente de la orden presidencial.

Cuatro estados del alto Sur (Tennessee, Arkansas, Carolina del Norte y Virginia) que hasta el momento se habían negado a unirse a la Confederación rechazaron entonces enviar tropas contra sus vecinos, declararon su independencia y se adhirieron al Sur. Para premiar a Virginia, la capital confederada fue trasladada a Richmond. La ciudad fue el símbolo de la Confederación. Richmond estaba en una posición muy vulnerable al final de una difícil línea de abastecimiento. Aunque estaba muy fortificada, los víveres se vieron reducidos tras la captura de Atlanta por Sherman y prácticamente anulados tras el asedio de Grant de la ciudad de Petesburg, desde la que se abastecía a la capital del Sur.

Los estados de la Unión


Veintitrés estados se mantuvieron leales a la Unión: California, Connecticut, Delaware, Illinois, Indiana, Iowa, Kansas, Kentucky, Maine, Maryland, Massachusetts, Míchigan, Minnesota, Misuri, Nuevo Hampshire, Nueva Jersey, Nueva York, Ohio, Oregón, Pensilvania, Rhode Island, Vermont, y Wisconsin. Durante la guerra se crearon Nevada y Virginia Occidental, los cuales se unieron a la Unión. Tennesse y Luisiana se volvieron a alinear con los estados del norte al poco tiempo de comenzar el conflicto armado.

Los territorios de Colorado, Dakota, Nebraska, Nevada, Nuevo México, Utah y Washington lucharon del lado de la Unión.